viernes, 27 de marzo de 2009

Espejito, espejito mágico...

Un día extraño.

Un bonito amenecer, acogedor, como de otro tiempo. Como si una máquina me hubiera transportado a unos días en lo que todo parecía más sencillo y no se veían los cuchillos vatiendo sus alas por encima de nuestras cabezas...

Una mañana de ocio, agradable, con inexistentes preocupaciones, al menos aparentes... Comida familiar (con un pequeño contratiempo...) y jornada laboral, breve pero intensa.

Me siento agotada, como si el día tuviera más de 24 horas, y alguien hubiera estado jugando con todos los músculos de mi cuerpo.

Hoy estoy melancólica, que no triste. Los sentimientos, y la vida en general, pasa ante mis ojos como el tren de la bruja, dándo vueltas y vueltas, con sus momentos de claros y de oscuridad, y con algún que otro garrotazo en la cabeza.

Una canción. Que mejor que nada en este momento puede describir como me siento. Es como un espejo, en cada palabra, en cada nota, en cada grito me siento reflejada, como si fuera mi voz la que intenta desahogarse; como si pudiera flotar al escuchar su melodía...

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