martes, 23 de noviembre de 2010

Espita Gorgorita


Tengo agujeros en mi abrigo y se me caen las palabras por los bolsillos. El rastro que dejan se queda bajo las pisadas de los transeúntes y los neumáticos desgastados de los coches; y mientras tanto, yo me quedo vacía y sin estela...
No habría palabra correcta para escoger y dejarla caer en tu bolsillo. Ninguna que pesara tan poco como para no entorpecer tu camino. Que fuera capaz de describir en unas letras lo que no cabría en un libro. Que tuviera alguna utilidad, algún efecto. Que pudiera hacer con su magia lo que yo no puedo sin tenerla...

Quizás se escape entre los rotos de tu chaqueta.
Ojalá pudiera posarse una urraca en mi cabeza, hacerme diminuta para esconderme en ella y remendarlos con el hilo que tejió tantos momentos a tu lado.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Frío, frío... caliente, caliente...

LLega el frío, y con él la bajada de ánimos, de defensas. Se intalan los estornudos, las toses, el esconder la barbilla bajo la bufanda y cobijar las manos en los bolsillos. Se apuntan también los bajos de los pantalones mojados, la nariz y las orejas frías, cuerpos camuflados en grandes y gruesos abrigos, los paseos nocturnos a las 6 de la tarde, las cafeterías atestadas de gente, los paragüeros que parecen alfileteros y el centro que empieza a poblarse de compradores compulsivos que viendo los primeros adornos sienten el impulso de comenzar a vaciar sus carteras.
Pero con todo esto también llegan los caldos calentitos y los vasos de leche antes de dormir, el nórdico (si no tienes ningún accidente felino...), la mantita del sofá y las sagas de películas, el trivial, las tertulias largas del café y la buena compañía.
Los arrumacos en la cama con la almohada, deseando que el despertador no suene de nuevo para ir a trabajar, el vaho que inunda el baño al salir de la ducha, los calcetines altos, las botas, los ferrero que desaparecen en verano, el suchard, las tardes haciendo (y deshaciendo) punto, el intercambio de virus, el olor a castañas y mazorcas, los mercaditos, las luces, los recuerdos, las viejas caras, la nostalgia y la esperanza de que los deseos, cualquiera que sean, pueden llegar a cumplirse...