domingo, 31 de julio de 2011

Apuff

Reorganizando los cajones de mi cabeza… voy abriendo y cerrando poco a poco por alturas, a veces de manera desordenada, recolocando cada cosa en su lugar, deshaciéndome de aquellas cosas que ahora me doy cuenta que no debía seguir guardando, haciendo limpieza de pensamientos, e intentando buscar un lugar para cada cosa.

Ahora me doy cuenta que los impulsos no siempre son buenos, que la calma y la reflexión nos ayudan mejor a ver las cosas claras y no ser insensatos.

De acuerdo, tomé el camino incorrecto y busqué el consuelo donde no debía, pero en verdad lo que necesitaba eran unos brazos y no estaban, así que me abracé a un dolor insípido y vacío que lo único que me propinó fue unas cuantas bofetadas.

Ahora ya está fuera del cajón. He podido rebuscar con tranquilidad entre los montones de palabras, y encontrar algo de racionalidad escondida, y ahora todo es más sencillo.

Relax, no merece la pena ahogarse en vasos de chupitos. Todo está ahí, en los cajones, y si cada cosa está su sitio, todo estará bien.

Respiro hondo y siento que vuelven algunas de las fuerzas que me habían abandonado, y la vitalidad me besa de nuevo.

No más lágrimas, no más dolor, al menos hasta que siga creyéndomelo…

sábado, 30 de julio de 2011

Trapecista de sentimientos


Te balanceas robando la seguridad y la inseguridad del aire.
Aprende a compensar tus bolsillos o volverás a caer, y esta vez, la red que te recogía esta rota y ya no amortiguará el golpe.
La música de la carpa sólo propicia tus nervios y acelera tus movimientos, cada vez más torpes e inestables.
No alargues la mano si sientes q te tambaleas, te olvidaste de coger el tiento para compensar el peso y no existen los fantamas q crees que te la agarrarán.

Nunca fuiste buen equilibrista y te vendaste los ojos, pero te es suficiente con escuchar la voz del otro extremo para saber cúal es el camino sin importar el destino.

Pero y si alguien te sopla en la nuca o desestabiliza tu cuerda? Empezaste a caminar sin pensar en las dificultades.
Te veo valiente, seguro de las inseguridades, seguro de las incertidumbres, seguro de querer emprender el camino a pesar de los riesgos. Te admiro, por dejarte soñar por una vez, por creer de nuevo, por no acobardarte ante el vacío, porque sabes, que aunque no llegues al otro extremo, habrá merecido la pena recorrer el camino aun sintiendo tanto miedo. Y si la cuerda se rompe? O mejor dicho, y si la cortan?
Sabes la respuesta. Sabes que la caida será más grande, y que no podrás levantarte, pero lo más increíble es que no te importa, lo tienes tan asumido, tan interiorizado, que aun con los huesos rotos, y quedándote en el suelo, alzarás la vista hacia el alambre, y seguirás esbozando una sonrisa por los instantes en los que te sentiste volar, mientras abandonas todo aquello en lo que creíste una vez, y que te salvó por momentos.


Trapecista de sentimientos,
de verdad crees que tu torpeza te aguantará más tiempo? Aunque te haga ilusión creer... Sabes que no lo mereces, nunca lo has merecido.

Ensaya las veces que quieras, pero tu lugar no está en las alturas...
Dulce ingenuidad... O aun no te has dado cuenta que los equilibristas nos llevan tacones...?