martes, 22 de marzo de 2011

YO QUIERO QUE TE GUSTE


Llevaban horas sentados uno frente al otro, entrecerrando los ojos para forzar la vista cansada, y luchando contra el sudor que hacia resbalar sus gafas por la nariz. A pesar de la hebilla que le recogía el pelo, a ella se le escurrían traviesos unos mechones color canela por la cara, dándole un aspecto más tierno, y dejando vislumbrar en el brillo de sus ojos, la belleza de su juventud que no había podido retener tras las lentes.

Él se rascaba la cabeza en silencio, alborotando las canas que habían conseguido asirse en su desierta cabeza, en un profundo silencio fruto de la concentración propia de las tardes de domingo.

Por fin, había aparecido la pata del pájaro con un ápice de la rama que lo sujetaba. La pieza que faltaba para concluir el dichoso puzle en el que llevaban inmersos toda la tarde.

- Ves cariño, que bien lo hemos pasado esta tarde haciendo un puzle juntos, compartiendo el tiempo y disfrutando. A qué al final te ha gustado?

- No, preciosa. A mí no me gusta hacer puzles. Me parece aburrido y me deja la vista fatal. Prefiero jugar a la petanca o ver las noticias…

El color de sus mejillas empezó a enrojecerse, y sus ojos a entornarse hasta quedar completamente abiertos.

- Y entonces, por qué has hecho el puzle conmigo si no te gusta nada??

- Porque a ti te encanta hacer puzles, y a mí me encanta estar contigo y hacerte feliz.

Ella se levantó encolerizada a la velocidad que sus quebradas piernas le permitieron y antes de marcharse, sollozó con rabia:

- Pero es que yo quiero que te guste!