
Aqui estoy de nuevo, tras un gran paréntesis de comunicación ciberespacial...
Me prometí a mí misma que iba a intentar ser más optimista en mis entradas, puesto que veo que en ellas se puede vislumbrar un ápice de tristeza, melancolía,... que irían muy bien con el rollito oscuro y todo eso, pero que, pensándolo bien, no tanto con mi actitud diaria, o sí que soy una persona pesimista?... espero que no. Siempre he querido pensar que soy una persona vivaracha y alegre, que intenta no dar importancia a las cosas que no la tienen, sonreir, hablar (sobre todo hablar...) e intentar ser cariñosa y hacer llegar a la gente que quiero lo que siento por ellos...
Pues hoy no va a ser uno de esos días. Quizás es que, cuando me siento frente al ordenador es mi únimo momento de poder expresar de alguna forma cómo me siento, en mi más oscuro interior... cosas que incluso, no quiero que nadie sepa, pero que de alguna manera necesito extrapolar de mi, vomitarlas para poder descifrarlas y deshacerme de ellas.
Hoy desearía arrancarme el corazón. Extirparlo de mi pecho, y repartirlo en trocitos pequeños entre todas las personas que estimo. Regalarlo y desprenderme de él, y que cada uno haga lo que más desee. Que lo cuiden, lo guarden, lo pisoteen, lo tiren... No importa, ya no formará parte de mi, ya no sentiré nada, tan sólo lo que cada uno quiera sentir con el pedacito que se haya quedado, y que lo valore como considere oportuno.
También podría guardarlo bajo llave y, como diría todo el mundo, esperar a que llegue la persona adecuada para abrirlo. Puede ser. No tengo cerrojo por dentro. No voy a esconderme. Pero sí quiero acurrucarme entre las telarañas, encogida, pequeñita, hasta que alguien decida girar la llave en la cerradura. Sólo espero que si algún día ocurre, ese alguien lo cuide, lo guarde. Alguien que no lo haga más pequeño, que no lo desprecie. Alguien por quien merezca la pena volver a escuchar el pum, pum, pum, como lo hacía hace un tiempo.

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