lunes, 15 de abril de 2013

Año nuevo, vida nueva


O eso dicen. Y en vista de la suerte que he tenido pegada a mis talones durante un  par de años, creo que es justo que por fín me toque uno bueno.

Época de cambios, de crecimiento personal, conocerse a uno mismo y hacer limpieza en  los cajones de nuestro interior para eliminar todo aquello que nos hace daño, nos perjudica y nos impide avanzar y ser más grandes.
Coger la escoba para barrer todas aquellas cosas que nos dan dolor de cabeza, y quedarnos con aquello que nos hace reír, disfrutar y emocionarnos; con las personas que nos valoran y nos ayudan a seguir adelante, y no a chafarnos la cabeza para que nos quedemos mirando el suelo y la punta de nuestros zapatos.

Es hora de sentirse bonita, de creerse capaz, de emprender nuevos retos, nuevos sueños, y dejar que el viento empuje las alas para ver con qué lugar puede sorprendernos.

Un bueno momento para descubrirse, quererse y mimarse como si fuéramos nuestro mejor amante. Probar sin miedo, reírse de uno mismo, arriesgarse…

Será el umbral que me acecha y que no puedo frenar, que me hace plantearme cosas nuevas, y abrir los ojos un poco más para poder mirar la vida desde un prima nuevo, más amplio y lleno de posibilidades.

Después de todo, prefiero quedarme con la bruja hermosa, (aunque no sea la más hermosa), que con la anciana de verruga en la nariz y oscuras intenciones.

Y mientras tanto, me beberé mi juventud, como si de una copa de vino se tratase, de los que endulzan los labios, pero dejan un amargo recuerdo a su paso por la garganta…

 a vuestra salud.

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