Empieza a preocuparme este extraño interés por conocerte y saber de ti.
De buscar tus ojos para intentar descifrar lo que pasa por tu mente, y rebuscar entre tus palabras, para lograr entenderte y conocerte.
Provocas una infinidad de sentimientos en mi que no logro descifrar...
Olfateo como un perro cadauno de tus rastros, y cuando aparecen eres como una bofetada de humo que desaparece en la nada dejando un dolor amargo y vacío.
Necesito verte, y a la vez desearía que desaparecieras para siempre...
Me paso el día conversando contigo en mi cabeza, soñando por las noches todo lo que me gustaría decirte, contarte y preguntarte, pero mi diálogo interior es en realidad un soliloquio absurdo que sólo existe tras mis ojos.No me preguntes por qué, pero te he cogido cariño... aunque a veces sienta que un odio o rabia infantil me invade cuando pienso en ti y en todas las cosas que no me gustan y no puedo cambiar.
Eres la sombra que me persigue a cada paso, que me nubla la vista y me hace tropezar.
Una sombra que lo invade todo...
Cada rincón, cada espacio, cada resquicio de aire e incluso cada soplo de mi corazón...
Y si me ganas el pulso, serás capaz de consumirme en tu oscuridad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario