martes, 2 de agosto de 2011

Shit always floats...

Qué diferente se oyen las palabras cuando se dicen en voz alta. Cuando tienes tantas imágenes, sensaciones, momentos, archivados en la habitación secreta bajo llave y de repente los dejas escapar y te arrasan, dejándote tirada y pisoteada en el suelo.

Ahora magullada y sangrando, ya no se te ve tan bonita… sino más bien como un producto defectuoso que nadie supo por qué salió mal de fábrica.

Y dan ganas de vomitarlo todo, de sacarlo fuera para ver si así desaparece, si consigo explicarme y consigo entenderme.

Siempre fue así, desde que tengo uso de razón.

Nunca creí en príncipes ni en caballos blancos. Si no más bien en una harley y una chupa de cuerpo. Y en vez de divisar el castillo penetré por callejones oscuros. Me puse la capa, y saqué las pózimas, pero las brujas nunca triunfan en los cuentos.

Nunca fui princesa, y mi espejo se encarga de recordármelo cada día.

No quieras venderme algo que ni tú misma comprarías…

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