El arte de decir que no
de forma natural,
la ciencia del perfecto adiós
tajante y sin dudar
El arte de la negación
de tanta utilidad,
para poder decir que no
sin freno y marcha atrás,
sin sentirme mal.
Mapa en mano, ratón en otra, te dispones a preparar un gran viaje. Calculas las rutas, sitúas los hospedajes, controlas los precios, eliges cada uno de los lugares que quieres visitar.
Te calzas las botas, la chaqueta y te llenas la mochila de miles de oportunidades y "por si acasos".
cruzas la puerta y te sientes segura, tienes cada paso calculado, es muy simple, muy sencillo, mientras sigas tus propias indicaciones.
Pero al llegar al primer cruce dudas que camino escoger, intentas mirar los apuntes que te has estado haciendo pero el tiempo apremia y divisas un tren que llega veloz. Ni tan siquiera te da tiempo a desplegar el mapa, subes directa al vagón sin saber cúal es el destino, cúan de largo será el recorrido, ni qué dirección habrá tomado.
¿Ahora qué?
Tantos preparativos, tanta dedicación, tanta pérdida de tiempo...
Pasan las horas y bajas del tren, cabizbaja, ni tan sólo eres capaz de valorar si te ha gustado el viaje, si te ha aportado algo, si el mareo del tren te ha merecido la pena...
¿Por qué has subido?
¿Cuántas veces te has hecho esa pregunta?
- Porque quería viajar, porque prometía llevarme lejos, porque quería sentirme libre y dejarme llevar...
Sentada en el suelo, encogida y abrazada por mis lágrimas, mi Doctora Jekyll me sermonea y me intenta hacer sentir culpable.
la razón me da tantas vueltas que acaba por hacerme perder el equilibrio. Los recuerdos se desglosan como un puzzle que recoloco mentalmente para recrearme aun más en mi locura, mi insensatez, mientras miss Hyde pretende enmarcar las imágenes del album incompleto de una vida incomprensible.
"Los demás no actúan así".- Repite en un vano eco mi Doctora. Pero Hyde grita más fuerte, y le subraya su propia fotografía: Inmóvil, la puerta cerrada, marioneta del momento, esclava del verdugo que mueve la ficha que come nada más sacar de casa, incapaz de tirar los dados... abrazada a la pila con la cabeza gacha, los ojos cerrados y la boca callada sin ser capaz de articular palabra.
Asertividad... que palabra tan complicada. Quizás debería escribirla en mi pizarra particular unas 100 veces...

Buenas noches Grimhilde.
ResponderEliminarAntes de pasar a comentar, me gustaría decirte que me encanta como escribes, aunque ya lo sabes....
Nadie está preparado para lo que le pueda ocurrir en su vida, por mucha mochila, mapa, o brújula que cojas para orientarte,o lo preparada que creas que estás, las cosas pasan,para bien o para mal,y considero que hay que aprender de ellas.
Cuando no lo haces repites una y otra vez los mismos fallos y vuelves a preguntarte donde está el error...
No serás "esclava del verdugo que mueve la ficha" mientras sigas pudiendo elegir lo que quieres para ti,no serás "una marioneta del momento" mientras tú amor propio te permita aprender de tus errores y no hace falta decirse a uno mismo que los demás no lo hubieran hecho igual porque cada cual elige su camino, coge su propio mapa y actúa según surgen las cosas.
Esto requiere un esfuerzo, y tú eliges hacerlo o no, rendirte o luchar...
Buenas noches, espero no haberme liado mucho.
Un besazo