viernes, 20 de febrero de 2009

Retorno a la charca

No me siento capaz de querer a nadie.
No creo que nadie se merezca tan poco.
Quiero volver a lo sencillo, lo cómodo, un caparazón que aisle mis sentimientos, mis pensamientos, mis ilusiones... Y, al igual que nadie pretende ver más allá, no mostrarlo nunca.
Aprender a disfrutar de lo material, lo físico, lo momentáneo; un intercambio frío pero sincero, donde cada uno pueda obtener lo que quiere sin esperar ni exigir nada a cambio.
Hablar menos, compartir menos, reflexionar menos... controlar más la situación.
Dar a los demás lo que buscan y volver a cerrar la puerta.
No sueñes, no te expongas, no muestres un ápice de cariño, de humildad, de sentimiento.
No cargues el arma para que te disparen.
No intentes ser, no te cobijes.
Deja de ser débil y sé fuerte por tí misma.
No aceptes la mano de nadie, no inventes príncipes que salvan a quienes no son princesas...

1 comentario:

  1. no dejes de buscar la senda magica, incluso en lo desconocido, en el acto furtivo de un instante..
    cuando dos personas hechas del mimo polvo de adas vaten sus alas a la vez,aunque sea en un primer y unico vuelo nocturno..algo magico se respira..entonces no importa saber donde te lleva ese viaje,da igual ser princesa o guerrera,carece de importancia si vas a salvarte o a perderte entre las nubes..
    lo dificil es encontrar alguien sin miedo a volar..
    eres tan bonita..es tan bello lo que escribes..gracias por este blog

    ResponderEliminar